Día 8
Por Leo Barreto 🇦🇷
La verdadera paz llega cuando dejamos nuestras expectativas a un lado y transitamos la aventura de seguir a Jesús.
La escena es impactante: un terremoto sacude el lugar, un ángel desciende con autoridad, la piedra es removida. Los guardias, hombres entrenados para la guerra, tiemblan hasta quedar "como muertos".
Y en medio de ese caos, el ángel declara: "No tengan miedo… Ha resucitado." El mismo acontecimiento. Dos respuestas distintas: parálisis o esperanza.
William Barclay señala que cuando Dios irrumpe con poder, el corazón humano revela su verdadera disposición. No es que Dios cambie. Somos nosotros quienes decidimos cómo responder.
Hoy quizás tus miedos no son soldados romanos ni terremotos. Son otros:
Miedo a no encontrar tu propósito.
Miedo a equivocarte en tus decisiones.
Miedo a comprometerte de verdad con Dios.
Miedo a que tu pasado limite tu futuro.
Pero la tumba vacía anuncia algo contundente: Dios no terminó contigo.
La resurrección no es solo consuelo; es comisión. No es solo esperanza; es envío. Jesús venció la muerte, y luego envió a sus discípulos a servir, anunciar y transformar el mundo.
La pregunta ya no es solo "¿Qué hago con mi miedo?" La pregunta es: "¿Qué hago con esta nueva oportunidad?"
El Cristo resucitado no solo te levanta. Te llama y te invita a servir en tu iglesia, en tu universidad, en tu ciudad. Te invita a pasar de espectador a protagonista del Reino.
El miedo puede paralizarte, o puede convertirse en el punto de partida de tu propósito. La decisión es tuya.
¿Qué miedo está frenando tu compromiso con Dios?
¿Dónde podrías empezar a servir hoy?
Si Jesús venció la muerte, ¿qué te impide dar un paso de fe?
Señor Jesús, gracias porque tu resurrección me da una nueva oportunidad. No quiero vivir paralizado por el miedo. Lléname de valentía para responder a tu llamado y servir con todo mi corazón. Amén.
Inicia sesión para seguir el plan y marcar tu progreso
Iniciar sesión