Día 6
Por Cleber Soares 🇧🇷
Cuando todo parece perdido y nuestros sueños se derrumban, Dios sigue obrando en silencio para cumplir un propósito mayor.
A veces, Dios permite que nuestros sueños "mueran" para conducirnos al verdadero propósito.
Aquel viernes parecía el final. Jesús estaba herido, humillado, traicionado y rechazado, colgado en una cruz. Los discípulos estaban escondidos. El pueblo se había ido. La esperanza parecía enterrada incluso antes del sepulcro.
Todo lo que ellos habían soñado parecía haber fracasado. Fueron tres años siguiendo a Jesús. Tres años creyendo que Él cambiaría todo. Tres años pensando: "Ahora sí." Y ahora… silencio. Dolor. Pérdida.
Tal vez te identifiques. Entraste a la universidad pensando que sería diferente. Comenzaste un trabajo lleno de expectativas. O incluso te enamoraste de alguien. Hiciste planes, oraste, soñaste… pero hoy te sientes perdido, cansado, frustrado.
Tal vez pienses: "Se suponía que yo debería estar mejor." "Se suponía que debería haber llegado más lejos." "Se suponía que ya debería haber conquistado algo."
En la cruz, Jesús también sintió eso. Él estaba yendo en la dirección contraria de lo que todos esperaban. Vio que todo lo que tenía le estaba siendo quitado, incluso la sensación de la presencia del Padre. Entonces gritó: "¿Por qué me has abandonado?"
No fue falta de fe. Fue dolor real. Jesús no fingió que todo estaba bien. Él enfrentó el momento más oscuro de la historia.
La cruz parecía fracaso, pero era el camino de la redención. Parecía pérdida, pero era el comienzo de la salvación. Parecía abandono, pero era Dios actuando en silencio.
A veces, Dios no está ausente. Él está trabajando fuera de tu visión.
Lo que tú llamas retraso, Dios lo llama preparación. Lo que tú llamas error, Dios lo llama proceso. Lo que tú llamas final, Dios lo llama nuevo comienzo.
Si Jesús venció pasando por la cruz, ¿por qué piensas que vas a crecer sin dolor? Tu momento difícil no es el final de tu historia. Es parte de la construcción de ella. Incluso cuando todo parece perdido, Dios todavía está escribiendo. Es solo una estación. Va a pasar.
Toma tu celular y escribe tres cosas:
Algo que sientes que "no salió bien".
Algo que hoy te causa inseguridad.
Algo que te da miedo con respecto al futuro.
Ora entregando cada una de esas áreas a Dios. Luego, borra el texto como señal de entrega.
Jesús, enséñame a confiar cuando no entiendo. Cuando todo parece perdido, recuérdame que Tú todavía estás en control. Pongo mi futuro en Tus manos. Amén.
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