Día 5
Por Rosa Saavedra 🇵🇪
Jesús estaba a punto de pasar los días más difíciles de toda su vida, Él iba a morir. Imagina que sabes que morirás al día siguiente, de una manera muy cruel y por algo que no fue culpa tuya.
La noche anterior a su muerte, Jesús decidió hacer una cena especial con sus discípulos, sus amigos más cercanos. Es muy común que en un momento de tristeza o miedo, queramos estar con las personas que más queremos. Lo triste era que, entre ellos, había uno que lo había traicionado, y su mala acción terminaría desencadenando la muerte de nuestro Señor.
A lo largo de tu vida, tendrás muchos amigos, algunos buenos y otros no tanto. Es lindo sentirse parte de algo, acompañado, visto y aceptado. Sin embargo, tal vez un día alguno de tus amigos te decepcione. Y aquí viene lo curioso: incluso el Señor Jesús fue traicionado por uno de sus amigos. ¿Qué hacer entonces? Recordar que tenemos a un amigo que nunca nos va a fallar.
Mientras vivamos en este mundo, sufriremos de traición y decepción, pero precisamente Jesús vino para eso, para que nuestra historia no termine con una muerte, sino para salvarnos. Y cuando Él vuelva por segunda vez, ese sufrimiento terminará para siempre.
Cuando Jesús nos mandó tomar la santa cena, nos dijo que lo hagamos "en su memoria", recordando siempre su hermoso sacrificio, ese que nos daría una vida feliz, y nos dijo que lo hagamos "hasta que él venga", porque será precisamente ese día en el que ya no habrá más dolor. Si alguien llega a traicionarte o decepcionarte, recuerda el sacrificio de Jesús y su promesa para ti.
Amado Jesús, sé que vivo en un mundo que no siempre es bueno conmigo, y eso es consecuencia del pecado, pero tú llegaste al mundo a acabar con el pecado, y yo quiero honrarte recordando tu sacrificio y haciendo memoria de tu gran amor por mí cada día de mi vida, hasta que vuelvas y por toda la eternidad. Amén.
Inicia sesión para guardar tu progreso
Iniciar sesión